Embid de Ariza

Junto a la frontera con Soria, Embid de Ariza es un pequeño pueblo situado junto al curso del río Henar, en un abrupto paisaje que apenas le deja espacio para estirarse a lo largo del cauce.

datos prácticos

 

Ayuntamiento: San Martín, s/n

Tel: 976 844 154

Email: embid@dpz.es

Gentilicio: embidano/a

Fiestas: Virgen de las Angustias (3er domingo de Agosto). Santa Quiteria (22 de Mayo).

Distancia a la capital

Altitud

Embid de ariza

El caserío se ordena a lo largo del cauce del río Henar, que se abre paso entre los riscos dejando hueco exiguo para asentar la población. En lo alto encontramos una de las edificaciones militares  más peculiares de la comarca. La plaza de la localidad aparece presidida por la portada más original y elegante del románico de estas tierras. Es el único resto conservado de la iglesia primitiva del siglo XIII, sustituida en el XVIII por el actual templo barroco. La  excepcionalidad de esta es su similitud con las portadas románicas del somontano oscense. Frente a ella, una lonja de caracter popular termina por darle un aspecto de gran belleza.

Existen dos ermitas: la nueva y la antigua, de la que sólo quedan las paredes y una bella portada de ladrillo. La renovada ermita de la Virgen del Rosario se eleva sobre un pequeño cerro que domina un entorno salpicado de bodegas abandonadas. A ambos lados de la ermita se pueden ver los dos cementerios: el nuevo y el viejo, completamente abandonado, que conserva su antigua puerta de madera. Todo el conjunto queda enmarcado en su parte superior por las eras y los pajares de adobe y tapial.

El entorno natural de la localidad es ideal para realizar largas caminatas entre las abruptas peñas que delimitan la senda hacia el castillo y a la ermita de Santa Quiteria, lugar desde el cual se contemplan unas magníficas vistas.

Iglesia de la asunción de la virgen

La iglesia parroquial de la Asunción de la Virgen es barroca pero conserva una de las portadas más original y elegante del románico de este territorio. Es el único resto conservado de la iglesia primitiva, que se fechaba en el siglo XIII sustituida en el XVIII por el actual templo. La excepcionalidad es su similitud con las portadas románicas del somontano oscense algo extraño dada la ubicación tan meridional del templo. Es una portada abocinada, con cuatro arquivoltas doveladas adornadas en sus aristas con molduras de baquetón y escocia la central. La más interior, así como el guardapolvo que orla el conjunto, lucen decoración de picos de diamante perfectamente conservada. Mediante un ábaco corrido con pequeño ornato de biseles aparecen tres parejas de capiteles con sus correspondientes columnas y basas. El estilo decorativo de los mismos es ya cisterciense, con motivos vegetales. La excepción la marca el más exterior de la derecha, que representa una tosca figura antropomorfa junto al emparrado vegetal. Otro original motivo decorativo tallado lo encontraremos en el sillar exterior del capitel más a la izquierda, se trata de serpientes entrelazadas.

El interior del templo tiene una sola nave de tres tramos con bóvedas de medio cañón con lunetos alternados con arcos fajones. El espacio se prolonga en el presbiterio, de planta cuadrada, cubierto por una cúpula sobre pechinas. En el muro del evangelio se abren tres capillas comunicadas entre sí a modo de nave lateral, todas ellas cubiertas por cúpulas ciegas sobre pechinas. El presbiterio conecta con un espacio de la misma altura a modo de falso crucero no acusado, cubierto con bóveda de lunetos. Sobre la sacristía un gran mural con la «Huida a Egipto. La cúpula del presbiterio aparece decorada con pinturas muy populares pero de cierta gracia que muestran santas sanadoras.

Castillo

El castillo se sitúa en lo alto de una cresta rocosa al sureste del caserío, es diminuto y enriscado y sirvió como vigía del valle del río Henar, una de las vías de comunicación de Castilla y Aragón, en aquella época enfrentadas con frecuencia.

 El conjunto está compuesto por un torreón circular con su recinto amurallado del que parte una pared de tapial, siendo una de las de mayor pendiente de toda la arquitectura militar nacional.

Queda documentado que ya existía en 1200 y que en 1357 fue conquistado por Pedro I de Castilla durante la conocida “Guerra de los Dos Pedros”.

Cristobal Guitart señala al respecto: «Es el castillo más diminuto y de posición más genuinamente roquera de todo Aragón».